Ver pingüinos en su ambiente, sin vallas ni zoológico, caminando a pocos metros tuyo, es de las cosas más lindas que se pueden hacer cerca de Ushuaia. Pasa en Isla Martillo, frente a la histórica Estancia Harberton. Te contamos cómo es y qué tenés que saber para no quedarte afuera.
La temporada
Los pingüinos están en la isla de octubre a abril, cuando llegan a anidar y criar. Los machos suelen aparecer a fines de septiembre o principios de octubre para reclamar el nido del año anterior, después llegan las hembras y se arma la colonia. Fuera de esa ventana no hay pingüinos: si venís en pleno invierno, esta excursión no está disponible.
La especie principal es el pingüino magallánico, y en menor cantidad se ven pingüinos papúa (gentoo). Algunos años se cuela algún pingüino rey solitario, que es un golazo si lo agarrás.
Estancia Harberton
La Estancia Harberton fue fundada en 1886 por Thomas Bridges, el misionero pionero de la zona, y fue la primera estancia de Tierra del Fuego. Sigue funcionando y es la única abierta al público de forma permanente. Está a unos 85 km de Ushuaia por la Ruta 3 y un tramo de ripio: calculá poco menos de dos horas de viaje.
En la estancia podés recorrer los cascos históricos, tomar algo en la casa de té y visitar el Museo Acatushún, dedicado a los mamíferos marinos y aves de la zona, con un trabajo serio de huesos y restos recuperados. Vale mucho la pena.
Caminar entre los pingüinos
Acá viene el detalle importante: la caminata propiamente dicha dentro de la pingüinera la maneja un solo operador habilitado, que lleva grupos chicos a la isla en bote para caminar entre las aves. Es la única forma de pisar Isla Martillo; el resto de las navegaciones solo pasan cerca y se ven desde el barco.
Por eso, si tu sueño es caminar entre pingüinos, reservá con bastante anticipación. Los cupos son limitados y en temporada alta se agotan con semanas de anticipación.
Cómo llegar y consejos
- Podés ir por tierra (excursión terrestre hasta Harberton y de ahí en bote) o combinar con navegación por el Canal Beagle.
- Llevá abrigo, impermeable y calzado cómodo; el clima en la isla es ventoso y cambiante.
- Respetá las distancias y las indicaciones del guía: los pingüinos son silvestres y hay que cuidarlos.
- Consultá el valor actualizado de la excursión, que cambia según temporada y si incluye navegación.
- Salí temprano: es un día largo por la distancia.
Qué vas a ver en la isla
Caminás por un sendero marcado mientras los pingüinos hacen su vida alrededor: entran y salen del agua, se acicalan, discuten por el nido, alimentan a los pichones. En plena temporada de cría, hacia diciembre y enero, vas a ver las crías grises y peludas reclamando comida a los gritos. Es ruidoso, huele fuerte y es absolutamente encantador.
El guía te explica el comportamiento de cada especie y te marca bien hasta dónde podés acercarte. Los pingüinos no le tienen miedo a la gente, pero la gracia justamente es no invadirlos. Llevá la cámara con buena batería y, si tenés, un zoom moderado, aunque la verdad es que los tenés tan cerca que con el celular sacás fotos increíbles igual. Eso sí, nada de flash.
Es una de esas experiencias que justifican el viaje a Ushuaia por sí solas. Desde nuestra casa te ayudamos a contactar al operador habilitado y a coordinar el día para que no se te superponga con otras excursiones. Escribinos con tus fechas y lo vemos juntos. Te esperamos en el fin del mundo.