Si hay un lugar que resume por qué Ushuaia enamora, es el Parque Nacional Tierra del Fuego. Está a apenas 12 km de la ciudad por la Ruta Nacional 3, y es el único parque nacional argentino que combina bosque, montaña y costa de mar. Acá te contamos cómo recorrerlo bien.
Dónde termina la Ruta 3
El dato que a todos les gusta: en Bahía Lapataia, dentro del parque, está el cartel que marca el fin de la Ruta Nacional 3. Son más de 3.000 kilómetros desde Buenos Aires que terminan acá, frente al canal, en el extremo sur del continente. La foto en ese cartel es casi obligatoria, pero más allá de la postal, el lugar es de una belleza serena que invita a quedarse un rato en silencio.
Los senderos
El parque tiene caminatas para todos los niveles. Las que más recomendamos:
- Senda Costera: la joya del parque. Son unos 8 km solo de ida, bordeando la costa, de dificultad media, en unas 4 horas. Suele estar habilitada de noviembre a abril. Conviene volver en bus o auto, no rehacerla a pie.
- Paseo de la Isla: cortito y fácil, ideal si vas con chicos o tenés poco tiempo. Bordea el río Lapataia entre islotes.
- Sendero a Bahía Lapataia: rodea una turbera donde vas a ver castoreras abandonadas, esas construcciones que dejaron los castores que (sin querer) colonizaron la zona.
- Hito XXIV, sobre el Lago Roca: caminata tranquila a la orilla del lago hasta el límite con Chile.
Qué vas a ver
Bosques de lenga, ñire y guindo, turberas esponjosas, castoreras, aves como el cauquén y el carpintero gigante, y con suerte algún zorro colorado. El paisaje cambia muchísimo según la luz y la estación: en otoño los bosques se ponen rojos y es un espectáculo aparte.
Consejos para la visita
- La entrada se paga en el acceso; los residentes pagan menos. Guardá el ticket.
- Calculá medio día como mínimo, un día entero si querés hacer la Senda Costera con calma.
- Llevá agua, algo para comer, y ropa de abrigo e impermeable. El clima cambia sin aviso.
- Hay servicio de transporte regular desde Ushuaia si no tenés auto, y combina muy bien con el Tren del Fin del Mundo.
- No alimentes a los animales ni te salgas de los senderos marcados: es un parque protegido.
Es perfectamente posible recorrer lo principal en un día, pero si te gusta la naturaleza y el trekking, dale dos. Nunca está de más.
El tema de los castores
Vas a escuchar hablar mucho del castor en el parque, y no para bien. Los trajeron desde Canadá a mediados del siglo pasado con la idea de explotar la piel, el negocio fracasó y los castores se reprodujeron sin control. Hoy son una especie invasora que tala árboles y arma diques por todos lados. Las castoreras que vas a ver en el sendero a Lapataia son parte de esa historia: impresionan, pero atrás hay un problema ambiental serio que la provincia todavía intenta manejar.
Más allá de eso, el parque es ideal para observar aves. Si tenés binoculares, traelos: el carpintero gigante, con su cabeza roja inconfundible, y el cauquén son de los más fáciles de avistar. Y si venís en otoño, vas a ver los troncos cubiertos de pan de indio, ese hongo redondo y comestible que usaban los pueblos originarios de la zona.
Desde nuestra casa el acceso al parque queda muy a mano, y te podemos indicar horarios de transporte, qué senderos están abiertos según la fecha y dónde parar a comer cerca. Escribinos y armamos juntos tu día en el fin del mundo. Te esperamos.